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Décima Época Semanario Judicial de la Federación 43201         1 de 1
Tribunales Colegiados de Circuito Publicación: viernes 17 de mayo de 2019 10:22 h
AGRESIÓN POR SEPARACIÓN. FACTORES DE RIESGO.

DEPÓSITO PROVISIONAL DE PERSONA MENOR DE EDAD. LO QUE DETERMINA SU PROCEDENCIA ES QUE SE CORROBORE UN RIESGO PARA ÉSTA Y NO QUIEN MEJOR EJERZA SU GUARDA Y CUSTODIA.

ESTEREOTIPOS SOBRE ROLES SEXUALES. CUANDO SE ADVIERTA QUE UNA DE LAS PARTES LOS REPRODUCE Y, CON ELLO, GENERA ALGÚN TIPO DE VIOLENCIA EN CONTRA DE LA OTRA, EL ÓRGANO JURISDICCIONAL DEBE CANALIZARLA A LAS INSTITUCIONES CORRESPONDIENTES, A EFECTO DE QUE RECIBA LAS MEDIDAS REEDUCATIVAS PARA ERRADICAR AQUÉLLOS (LEGISLACIÓN DEL ESTADO DE VERACRUZ).

ESTEREOTIPOS SOBRE ROLES SEXUALES. LOS ÓRGANOS JURISDICCIONALES DEBEN ANALIZAR EL LENGUAJE EMPLEADO EN LAS DIVERSAS PROMOCIONES REALIZADAS POR LAS PARTES PARA ADVERTIR SI SUS PETICIONES ESTÁN BASADAS EN CONCEPCIONES DE AQUÉLLOS.

ESTEREOTIPOS SOBRE ROLES SEXUALES. LOS ÓRGANOS JURISDICCIONALES TIENEN LA OBLIGACIÓN DE ANALIZAR LOS JUICIOS EN MATERIA FAMILIAR CON PERSPECTIVA DE GÉNERO, DADO QUE CONSTITUYE EL MEDIO PARA VERIFICAR SI LA DISCRIMINACIÓN ESTRUCTURAL AÚN EXISTENTE, OCASIONADA POR AQUÉLLOS, PERMEÓ EN EL CASO CONCRETO.

INTERÉS SUPERIOR DE LAS PERSONAS MENORES DE EDAD. JUZGAR CON PERSPECTIVA DE GÉNERO NO SIGNIFICA HACER PREVALECER LOS DERECHOS DE LAS PARTES POR ENCIMA DE AQUÉL.

JUZGAR CON PERSPECTIVA DE GÉNERO. FORMA EN LA QUE OPERA LA EXIGENCIA DE "CUESTIONAR LOS HECHOS".

PATRIA POTESTAD. EL HECHO DE QUE LA MUJER TRABAJE, NO DENOTA UN INCUMPLIMIENTO DE LOS DEBERES DERIVADOS DE AQUÉLLA, PUES CONCEBIRLO DE FORMA CONTRARIA, SIGNIFICARÍA MANTENER UNA VISIÓN BASADA EN ESTEREOTIPOS SOBRE ROLES SEXUALES.

VIOLENCIA PSICOLÓGICA. SUS CARACTERÍSTICAS E INDICADORES.

Voto particular del Magistrado Isidro Pedro Alcántara Valdés: No comparto la conclusión a la que se arribó en la sentencia de la mayoría, porque desde mi perspectiva es conforme a derecho la sentencia recurrida que concedió al quejoso el amparo solicitado y, por ende, debió confirmarse.—Lo anterior lo estimo de esa manera, porque la Juez de Distrito concedió el amparo a efecto de dejar insubsistente el acto reclamado y otorgar el depósito del menor de edad al padre, lo cual realizó al analizar, de manera conjunta, las circunstancias del caso; es decir, por considerar que era de mayor beneficio para el menor permanecer bajo la guarda y custodia del progenitor, dado que él estaría con mayor cercanía del infante a efecto de cuidarlo.—Las razones jurídicas que sustentan mi postura fueron plasmadas en el proyecto que sometí a consideración del Pleno de este tribunal, mismas que se insertarán en párrafos subsecuentes.—Por otra parte, tampoco comulgo con la forma en que se resolvió el asunto, pues el acto reclamado lo es la resolución que recayó a la reclamación que interpuso la hoy recurrente en unas diligencias de jurisdicción voluntaria, mediante la cual se decidió dar la razón a la reclamante y dejar sin efecto el depósito decretado en favor del padre (quejoso en el amparo).—No lo comparto, porque quien solicitó el amparo fue el quejoso, a quien le afectó el acto reclamado que había levantado el depósito. Quien acude a la revisión en contra de la concesión del amparo fue la tercero interesada; es decir, quien obtuvo resolución favorable en la resolución que constituye el acto reclamado. La tercero interesada lo que buscaba con la revisión era que se revocara la concesión del amparo y se le negara al quejoso; sin embargo, en la sentencia de la mayoría no se decide revocar para negar el amparo sino, paradójicamente, se decidió modificar el amparo otorgado al quejoso, esto es, se supone que se otorgó un amparo para restituir al quejoso en el goce de sus derechos humanos violados en el acto reclamado.—No obstante lo anterior, el amparo se concede al quejoso para el efecto de que se reitere la insubsistencia del depósito. Si el quejoso pretendía que se le otorgara el amparo, era para el efecto de que se dejara insubsistente el acto reclamado, mediante el cual se levantó el depósito, mas no así para que se dejara sin efectos el depósito, pues eso fue lo que se decidió en el acto reclamado. No advierto cómo o de qué forma ese amparo otorgado restituye al quejoso en sus derechos humanos transgredidos por el acto reclamado.—Además, desde mi perspectiva, se analizó un acto que no es el reclamado, es decir, se estudia el proceder mediante el cual se decretó el depósito del menor de edad, pero no el acto reclamado. Recordemos que éste lo es la resolución de la reclamación en la cual la Juez responsable levantó el depósito. Éste es el acto reclamado que debió estudiarse para decidir si viola o no derechos humanos del quejoso y no la diligencia en la que se otorgó el depósito. Entonces, con el debido respeto, en el criterio de la mayoría no encuentro cómo es que la concesión del amparo restituyó al quejoso en el goce de sus derechos humanos violados, si se le concede el amparo para el efecto de que se reitere la insubsistencia del depósito y ello ya lo había decretado la responsable en el acto reclamado, que fue el motivo por el cual solicitó el amparo y la protección de la Justicia Federal.—En el mismo tenor, no concuerdo en que se hubiese concedido el amparo al quejoso a efecto de que la responsable resuelva, con plenitud de jurisdicción, lo relativo a la forma y términos en que deberá tener lugar la convivencia del menor de edad con su progenitor, pues ahora el amparo otorgado será con mayores perjuicios a aquellos que se fijaron tanto en el acto reclamado como en comunión con la madre. En otras palabras, se acudió en busca del amparo contra el acto reclamado que el quejoso estimaba viola sus derechos humanos y ahora con la concesión del amparo contenida en la sentencia de mayoría, resulta que salió con perjuicios que no existían en el acto reclamado.—Por último, se concede el amparo al quejoso a efecto de que cumpla con unas medidas de reparación que, se dice en la sentencia de mayoría, ocurrieron en unas diligencias de jurisdicción voluntaria, pues se concluyó en el sentido de que el quejoso debe recibir medidas reeducativas pertinentes para erradicar los estereotipos sobre roles sexuales detectados por el Tribunal Colegiado; sin embargo, reitero que, quien solicitó el amparo no fue la tercero interesada, sino el quejoso, a quien la Juez de Distrito había concedido el amparo contra el acto reclamado y, por otra, (sic) sobre todo, porque se está concediendo un amparo en contra de un acto que no constituye el reclamado, pues no existe un argumento mediante el cual, por ejemplo, la responsable hubiese decidido en la resolución de la reclamación que no advirtió violencia de género por parte de quien promovió las diligencias de jurisdicción voluntaria para que tuviera cabida una concesión de amparo en los términos en que se decidió en la sentencia de mayoría; es decir, se concede en perjuicio del quejoso y de la responsable un amparo que le impone una sanción al quejoso y una obligación a la responsable en unas diligencias de jurisdicción, ni siquiera en juicio, sin que el acto reclamado contenga argumentos que permitieran analizar la violencia detectada.—No escapa a la atención del suscrito que puede otorgarse un amparo cuando se encuentren en juego intereses de un menor de edad, sin importar quién los promueve; sin embargo, los alcances de un amparo que, incluso, pudieran afectar a quien solicita el amparo o no, deben estar en estrecha relación con los intereses controvertidos y, en el caso, no encuentro cómo o de qué forma beneficia al menor de edad la forma y términos en que deberá la responsable ahora fijar, en unas diligencias de jurisdicción voluntaria, la convivencia que tendrá con su padre, mucho menos en qué beneficiará o perjudicará al menor la condena impuesta a su padre (quejoso en el amparo) a efecto de que reciba medidas reeducativas para eliminar estereotipos detectados. Afirmo lo anterior, porque esos estereotipos detectados no guardan vinculación con el menor sino, en todo caso, con su madre.—Las razones jurídicas que sustentan mi punto de vista son las que plasmé en el proyecto que sometí a consideración del Pleno de este tribunal, mismas que, en la parte considerativa que corresponde, son del tenor literal siguiente: "CUARTO.—Son infundados los agravios, acorde a las consideraciones que se expondrán en párrafos subsecuentes.—Tales argumentos consisten, en síntesis, en lo siguiente: a) Omisión de ponderar el interés superior del menor, debió analizar las circunstancias del asunto, conocer la realidad social y determinar las condiciones idóneas para el sano desarrollo del infante; sin que hubiese pronunciamiento respecto de la afectación de su salud provocada por el cambio de ambiente o de domicilio.—b) El Juez debió advertir que aun cuando el quejoso es padre del menor, él y su familia han estado ausentes, son personas extrañas para el infante, y el exponerlo a un cambio radical de ambiente y personas que lo resguarden generará afectación física y emocional.—c) Irroga agravio el argumento relativo a que la recurrente trabaja en la ciudad de Xalapa y, por ello, no está pendiente de los cuidados del infante, recayendo en terceras personas (madre y tía), pronunciándose sin medir los parámetros de interés y bienestar para el niño, que obligan a la autoridad a aplicar el principio de exhaustividad, aun cuando únicamente cuente con las pruebas ofrecidas debe allegarse de todas aquellas idóneas que permitan pronunciarse en beneficio del interés del menor lo que, en el caso, serían las pruebas glosadas en el expediente natural y actuaciones de autos, tales como los alegatos y demás documentales ofrecidas.—d) Las pruebas aportadas no fueron valoradas exhaustivamente, de las mismas se colige que el quejoso nunca se ha responsabilizado –en su carácter de deudor alimentario–, no aporta suma alguna para los gastos generados por el infante, situación que ha propiciado que la recurrente trabaje para solventar dichos gastos, aun teniendo que ausentarse del domicilio donde habita su hijo, sin que se desentienda del menor, pues en muchas ocasiones su familia ha traído al infante para convivir con ella y brindarle directamente los cuidados necesarios.—e) Lo manifestado por el quejoso en relación a que puede hacerse cargo del infante es claro indicio de que no cuenta con un trabajo ni responsabilidad, si contara con ingresos debería dejar a alguno de sus familiares al cuidado del menor, además no se considera que donde actualmente se encuentra es su hogar, su familia, el entorno y personas que el infante reconoce.—f) El Juez de Distrito omite considerar que el quejoso tiene una carpeta de investigación en su contra por agresiones físicas y verbales contra la recurrente, signo inequívoco de la conducta inestable, agresiva y antisocial, contraviniendo el interés superior del menor, al ser evidente la incapacidad de proporcionarle un ambiente sano para el desarrollo del niño; pues dicha autoridad se limita a manifestar que: ‘si el padre está en oportunidad de brindarle cuidados al menor es idóneo que subsista el depósito decretado’.—Cita los criterios de títulos, subtítulos, rubros y registros digitales: 2017060, ‘GUARDA Y CUSTODIA. LA REGLA GENERAL ES QUE LOS PROGENITORES SON APTOS A MENOS QUE SE DEMUESTRE LA EXISTENCIA DE UN RIESGO PROBABLE Y FUNDADO PARA LOS NIÑOS Y NIÑAS INVOLUCRADOS.’, 2010602, ‘INTERÉS SUPERIOR DEL MENOR. DIMENSIONES EN QUE SE PROYECTA LA APLICACIÓN DE ESTE PRINCIPIO.’, 2000801, ‘GUARDA Y CUSTODIA DE LOS MENORES DE EDAD. LA DECISIÓN JUDICIAL RELATIVA A SU OTORGAMIENTO DEBERÁ ATENDER A AQUEL ESCENARIO QUE RESULTE MÁS BENÉFICO PARA EL MENOR (INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 4.228, FRACCIÓN II, INCISO A), DEL CÓDIGO CIVIL DEL ESTADO DE MÉXICO).’.—Por su parte, para emitir la sentencia reclamada la Juez de Distrito consideró en lo conducente: ‘i) El interés superior del menor, como principio constitucional obliga a las autoridades del Estado, ascendientes, tutores y custodios e, incluso, a toda la sociedad a vigilar, preservar y exigir que cualquier decisión tomada en relación con un infante, sea acorde a lo más conveniente, propiciando el respeto a su dignidad y el ejercicio pleno de sus derechos.—ii) Para resolver cualquier controversia donde esté involucrado un menor de edad, el juzgador debe considerar la vulnerabilidad del infante, que requiere de protección para alcanzar un mejor desarrollo.—iii) La convivencia con ambos padres es esencial para el pleno desarrollo de los menores y pueden ser privados de dicha prerrogativa únicamente cuando se acredite con pruebas idóneas que el contacto con el progenitor respecto del cual se solicita el depósito, es perjudicial.—iv) La razón del depósito de personas es prevenir, y éste debe decretarse únicamente si el juzgador está convencido plenamente con base en pruebas objetivas, que la separación es en beneficio del menor, es decir, atendiendo al interés superior del menor.—v) Debe decretarse un régimen de convivencia con el progenitor que fue separado del menor, salvo que esté plenamente demostrado que esa convivencia es peligrosa para el infante.—vi) El interés superior del menor requiere que el juzgador se allegue de las pruebas idóneas para valorar diversos elementos, pues debe orientarse a beneficiar a los hijos y no a los padres.—vii) Hizo una relación de constancias del expediente **********, a las que otorgó pleno valor probatorio en términos de los artículos 129, 197 y 202 del Código Federal de Procedimientos Civiles, de aplicación supletoria a la Ley de Amparo de las que advirtió: • El quejoso promovió como acto prejudicial el depósito de su hijo a nombre de la abuela paterna del menor.—• Una vez certificada la necesidad de la medida se practicó la diligencia con el quejoso.—• Trece de julio de dos mil diecisiete, se decretó la guarda y depósito provisional del menor en el domicilio del quejoso, designando como depositaria a la abuela paterna del infante, otorgándole término para acudir a aceptar y protestar el cargo, señalaron fecha de audiencia.—• Siete de agosto de dos mil diecisiete la hoy recurrente interpuso reclamación contra la resolución anterior.—• Veintidós de septiembre de dos mil diecisiete, se celebró la audiencia prevista por los artículos 345 y 346 del Código Civil para el Estado de Veracruz con la intervención de los padres del menor.—• Veintiséis de septiembre de dos mil diecisiete resolvieron la reclamación dejando sin efecto el depósito de persona decretado el trece de julio de ese mismo año, y establecieron convivencia con el padre del menor de las 20:00 hrs. del viernes hasta las 20:00 hrs. del domingo; haciendo la precisión de que el quejoso debía recoger al menor en casa de la hoy recurrente y esta última debía entregarlo en el domicilio del quejoso.—viii) La responsable inadvierte que el menor no está al cuidado de su madre de lunes a viernes, sino únicamente del viernes por la noche al domingo por la noche, lo que se observa de las manifestaciones vertidas en la reclamación por la ahora recurrente, pues ella trabaja en esta ciudad, y ella vive en Fortín, Veracruz, dejándolo al cuidado de su tía y abuela materna.—ix) El infante no está bajo el cuidado directo de su progenitora, sino de su familia (tía y abuela), haciéndose cargo del infante únicamente los fines de semana.—x) Si bien es válido que la madre se auxilie de su familia para brindar cuidados y atención al menor, debido a que por su trabajo no puede cuidarlo directamente, se priva al padre de atender al menor, cuando los dos son aptos para el cuidado de su hijo, salvo que su conducta resulte perjudicial para el menor.—xi) Ello atendiendo a lo estatuido en el artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pues hombre y mujer son iguales y pueden y deben ejercer sus derechos sobre los infantes en un plano de igualdad, sin distinción de género.—xii) Si la madre por trabajar no lo puede atender de manera directa, es incuestionable que el padre puede hacerse cargo de su cuidado, dado que es quien está en posibilidad de hacerlo y no se advierte riesgo o peligro para el infante.—xiii) Aun cuando no constituye un peligro para el menor que lo cuide su tía y su abuela materna, lo cierto es que si su padre está en posibilidad de hacerse cargo del infante debe subsistir el depósito en su favor, pues de esta forma se permite a ambos progenitores compartir derechos y responsabilidades en la educación, formación, manutención y toda actividad relacionada con la crianza del menor.—xiv) Si quienes prestan los cuidados al menor de lunes a viernes son parientes de su progenitora, es válido concluir que no se debió dejar sin efectos el depósito del menor pues, de esa manera, se permite que sea el padre quien asuma el cuidado y protección, mientras la madre del infante no puede hacerlo.—xv) No está probado en autos que el cambio de domicilio del infante produzca el padecimiento referido ********** y cuadro principal de ********** pues fue el padre del menor quien solicitó en la audiencia a la hoy recurrente –tuviera cuidado pues en su domicilio existe humedad y el infante estaba evolucionando médicamente–.—xvi) La responsable establece una convivencia entre el menor y el quejoso a partir del viernes a las ocho de la noche, hasta el domingo a la misma hora, sin embargo soslaya que la madre del menor convive con su hijo, precisamente, esos días en que su trabajo se lo permite, de tal forma que dicha medida impediría la convivencia entre madre e hijo.—xvii) En la audiencia celebrada el veintidós de septiembre de dos mil diecisiete, los padres del infante convinieron que la convivencia de la madre del menor sería a partir del viernes a las ocho de la noche y hasta el domingo a la misma hora, en atención a esas manifestaciones el Juez responsable decretó la convivencia provisional en los términos acordados por las partes.—xviii) Corroborando que la madre no está en posibilidad de ejercer el cuidado del menor en forma directa porque trabaja en diverso lugar, y el padre sí está en posibilidades de encargarse directamente de su cuidado, sin que se advierta que ello constituya un riesgo o peligro para el infante.—xix) Al no existir un tipo ideal de padres y madres los juzgadores deben ser escrupulosos al analizar las circunstancias del caso, y sopesar las conductas desempeñadas por los progenitores, pues constituyen un ejemplo positivo o negativo y que, necesariamente, marcan la personalidad de los menores.—xx) Aun cuando ambas partes expusieron alegatos no constituye obligación entrar al estudio de afirmaciones realizadas en esa vía, al constreñirse la litis a lo expuesto en la demanda, informes justificados y pruebas aportadas.’.—Por razón de método, se atienden los agravios en forma diversa a la propuesta.—Es infundado el argumento redactado bajo el inciso b), pues el padre y la abuela paterna no resultan ser personas extrañas puesto que lo tuvieron consigo desde el tres de julio de dos mil diecisiete, hasta que lo devolvió a la madre e, incluso, aun cuando fue poco tiempo, siguió conviviendo con ellos los fines de semana, por lo que dicha situación no afecta de manera emocional o psicológica al infante, puesto que han estado en contacto el tiempo que duró el depósito y luego los fines de semana, de tal suerte que entre el niño y ellos ya existe un vínculo, inclusive, a su corta edad, es capaz de distinguir y reconocer a las personas que ve con frecuencia.—Las manifestaciones vertidas bajo los incisos c) y d) son infundadas pues, de la sentencia revisada, se advierte que el argumento toral para dictar la sentencia en el sentido que se hizo, fue por estimar que al resolver la reclamación interpuesta por la recurrente, inadvirtieron que los días que labora la madre del infante fuera de la ciudad es de lunes a viernes y los únicos días que puede cuidar a su hijo son los fines de semana, de tal suerte que al fijar esos mismos días para la convivencia con el progenitor resulta contrario a lo que conviene al infante, es decir, contrario al interés superior del menor, pues no tendría oportunidad de ver, estar y convivir con la recurrente.—Luego, el hecho de que el padre del menor solicitara el depósito, se preocupe por su salud y bienestar, se traduce en el deseo de responsabilizarse de él pues, al estar bajo el resguardo de la abuela paterna, quien se encargará de proveer lo necesario para la manutención del menor será su propio padre.—Por otro lado, el hecho de que algunas ocasiones han traído al infante de Fortín de las Flores, Veracruz, a la ciudad de Xalapa y su madre le procure cuidados necesarios no resulta ser suficiente para estimar que pueda tenerlo bajo su cuidado, pues lo cierto es que ella labora de lunes a viernes por lo que el tiempo que dice ‘puede darle los cuidados necesarios’ son esporádicos, ocasionales o momentáneos.—De la lectura del recurso de reclamación se pone de manifiesto que la recurrente trabajó en el ********** de Coscomatepec desde el mes de diciembre de dos mil dieciséis, es decir, cuando el infante contaba con siete meses de nacido, y cuando tenía nueve meses la cambiaron a la ciudad de Xalapa, Veracruz, desde ese entonces la madre de la recurrente y su abuela le ayudaron a cuidar al menor, aduciendo ‘yo estoy con él desde los días viernes en la noche hasta el domingo en la noche...’, de ahí que al laborar de lunes a viernes en una ciudad donde no vive el menor, el tiempo que pueda disponer en su horario de trabajo o por las noches, los días que traigan al niño a Xalapa, resultan ser insuficientes para brindarle tiempo de calidad al infante; de ahí que sean los fines de semana los propicios para tal fin, como estaba determinada su convivencia.—Así, la
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